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Курсовая работа - El reinado de Carlos IV y La guerra de la independencia
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Федеральное агентство по образованию Российской Федерации

Ставропольский Государственный Университет

Факультет романо-германских языков

Кафедра межкультурной коммуникации

Курсовая работа на тему:

«El reinado de carlos iv y

la guerra de la independencia»
Выполнила: студентка 3 курса

факультета романо-германских языков

отделения ТМПИЯ группы Б

Кутепова Оксана Владимировна

Проверил: ст. преподаватель

Абакумов Н.Н.

Ставрополь 2007

Contenido

  1. Introducción.......................................................................................................3

  2. La instauración de la dinastía Borbónica. Una nueva dinastía: cambios políticos.............................................................................................................4

  3. Situación de España en el reinado de Carlos IV (1788-1808)...........................5

  4. Antecendentes.....................................................................................................9

  5. La guerra de la independencia...........................................................................10

  6. Situación de España antes de la guerra..............................................................11

  7. El inicio de la guerra de la independencia.........................................................12

  8. Aranjuez, 17 de marzo de 1808.........................................................................13

  9. Madrid, 2 y 3 de mayo de 1808.........................................................................14

  10. Los fusilamientos del 3 de mayo.......................................................................15

  11. Bayona, 5 de mayo de 1808..............................................................................16

  12. La Batalla de Bailén..........................................................................................17

  13. 10 de Noviembre 1808. Batalla de Espinosa.....................................................18

  14. Conclución........................................................................................................28

  15. Referencias literarias.........................................................................................30

Introducción

El inicio del siglo XIX es un periodo de acontecimientos muy dramáticos. Durante este tiempo muchos países luchaban heroicamente con Napoleón.

Cuando yo estudiaba La Guerra Patria entre Rusia y Francia, para mi este tema era la mas interesante. La Guerra contra las tropas napoleónicas era muy importante en la historia de nuestro pais. Este periodo (el inicio del siglo XIX) me impresionó mucho. Muchas personas dieron sus vidas por la libertad. He elegido este tema, porque España era un de los primeros países que fueron atacados por Napoleón. Este tema está ligada a la historia de muchos paisíses y por eso sigue siendo muy actual y difícil y al mismo tiempo es muy interesante.

Hay que decir que seis años entre 1808-1814 eran mas importantes de la historia de España, porque desde aquellos años nació la España Contemporanea. Además, es el primer referente de una historia nacional.

En principio la guerra fue una cuestión regional del enfrentamiento entre Inglaterra y la Francia napoleónica, pero acabó facilitando el primer ensayo global de desmantelamiento jurídico del Antiguo Régimen a través de la legislación emanada de las Cortes de Cádiz. Como si se tratara de unos cartones goyescos, los protagonistas sociales y los discursos de la guerra dibujan ambientes repletos de paradojas y contradicciones. Los campesinos resistiendo a los franceses bajo el lema, de ribetes inmovilistas, Dios, Patria, Rey, a la par que también se resisten a pagar las rentas y derechos a sus señores españoles. En Cádiz muchos de estos últimos o sus representantes consideran a esos campesinos como la Nación en armas, y como la expresión social de la soberanía nacional, al tiempo que en agosto de 1811 declaran abolido el régimen señorial y, un año después, el día de San José, aprobaban la constitución.
La instauración de la dinastía Borbónica

Una nueva dinastía: cambios políticos

La guerra de la Suceción española terminó con el Tratado de Utrecht (1713), por el que las potencias europeas reconocían a Felipe V de Borbón como rey de España. España perdió sus posesiones de Europa (los Países Bajos, que pasaron a la Casa de Austria, y tuvo que entregar Milàn, Nàpoles y Cerdeña al Emperador Carlos VI, y Sicilia, al duque de Saboya). Y ademàs perdió Gibraltar y Menorca, que pasaron a poder de Gran Bretaña.

A partir de este momento, la política exterior española se caracteriza por dos notas principales:

- España se convirtió en una potencia secundaria y dejó de intervenir en muchas de las contiendas que sacudieron a Europa en el siglo XVIII. Así, al disminuir los gastos militares, España pudo dedicar màs recursos a su desarollo interior.

- España mantuvo una alianza permanente con Francia. El parentesco entre las familias reinantes en España y en Francia hizo que se olvidara la tradicional enemistad entre abmos países.


^ SITUACIÓN DE ESPAÑA EN EL REINADO DE CARLOS IV (1788-1808)
Hijo de Carlos III y María Amalia de Sajonia, Carlos IV ascendió al trono en diciembre de 1788. Sus veinte años de reinado están jalonados por la primacía de los acontecimientos exteriores que determinan la evolución interna española y de las posesiones transoceánicas. La revolución francesa provocó la crisis de los postulados reformistas y de la política afín, ya francamente ralentizada en los últimos tiempos de Carlos III. Es el final de una generación. Los Campomanes, Floridablanca o Aranda atemperan sus discursos y acaban desplazados por la velocidad de los acontecimientos en el país vecino y por la inquietud que éstos generan en las clases dirigentes españolas.

Al frente del ministerio, el conde de Floridablanca practicó la política represora de cordón sanitario frente a la propaganda revolucionaria que llegaba del país vecino, lo que no evitó su caída en febrero de 1792 y posterior procesamiento, en un momento de amplio debate sobre la estrategia que se debía seguir con respecto a los revolucionarios franceses: bien una actitud rupturista y belicosa –Floridablanca-, bien una actitud más transigente que no fracturara enteramente la política anterior de los Pactos de Familia. Aranda era partidario de la segunda opción. En suma, a qué se daba prioridad: ¿a la inquietud de la monarquía y de las clases privilegiadas por el contagio de la revolución o al secular peligro inglés en las rutas del Atlántico, vitales para la conservación de los territorios americanos agitados por el ejemplo de la independencia de las trece colonias del dominio inglés y por los discursos que llegaban desde la Francia revolucionaria?

Tampoco Aranda consiguió consolidarse. En noviembre de 1792 le sucedió Manuel Godoy, quien dominaría la política española y la voluntad de los reyes hasta 1808. Godoy era un intrigante y ambicioso personaje de origen hidalgo que aprovechó sus relaciones íntimas con la reina María Luisa para lograr un rapidísimo y suculento ascenso social y político. Había ingresado en los guardias de Corps en 1784; en 1791 ya era teniente general, con veinticuatro años, y un año después obtuvo el ducado de Alcudia con la grandeza de España. En cualquier caso su llegada a la cúspide de la política fue bien recibida por las clases privilegiadas, porque le consideraban un dique de contención de las ideas revolucionarias.

La guerra contra la Convención se inició en 1793 con los éxitos del general Ricardos en el Rosellón, pero pronto cambió el curso de los acontecimientos. La invasión de las tropas republicanas en territorio vasco obligó a pedir la paz, que se firmó en Basilea en julio de 1795 y significó un triunfo diplomático para Godoy: Francia abandonaba su conquista a cambio de la parte española de la isla de Santo Domingo. Fue nombrado Príncipe de la Paz.

En 1796 Godoy propugnó el giro de la política exterior: la alianza con el Directorio francés, en una especie de revitalización de la antigua política de los Pactos de Familia. En octubre del mismo año España declaró la guerra a Inglaterra, una guerra que se saldó con varios reveses y la caída temporal de Godoy en 1798, siendo sustituido sucesivamente por Saavedra y Urquijo.

En diciembre de 1800 Godoy volvió al poder. A partir de este momento la alianza con Francia entra de lleno en la lógica de la expansión napoleónica y su enfrentamiento con Inglaterra. En 1801 la breve guerra de las naranjas contra Portugal –que se negaba a entrar en la política de bloqueo antibritánico de Napoleón- acabó con la cesión de la plaza de Olivenza a España. El nuevo episodio bélico iniciado en 1804 culminó con la derrota marítima de la escuadra hispano-francesa en la batalla de Trafalgar. Las repercusiones a corto y medio plazo resultaron extraordinariamente lesivas para el futuro del Estado transoceánico español. El almirante Nelson había asestado un golpe decisivo al poderío naval español que, posteriormente, facilitaría la independencia de los territorios americanos.

A corto plazo la derrota de Trafalgar cortó las comunicaciones españolas con América, generando una sensación acusada de debilidad que exageraba las virtudes de la alianza con Francia. Napoleón necesitaba a España en su política de bloqueo antibritánico de forma directa, pero también indirecta, como vía para la conquista de Portugal. El 27 de octubre de 1807 los representantes de Francia y España firmaban el tratado de Fontainebleau. El proyecto dividía Portugal en tres partes: la septentrional para el rey de Etruria, en compensación por la incorporación a Francia de la Toscana italiana en 1807 (solución bien recibida por la Corte española, puesto que se trataba de un nieto de Carlos IV); el sur, es decir, las regiones de El Algarce y El Alentejo, se cedería a Godoy, y la posesión de la zona central quedaba indefinida hasta la conclusión de la paz con Portugal. En todo caso los tres principados quedarían bajo la protección del Rey de España.

Hipótesis de reunificación peninsular muy bien acogida en la corte de Madrid, que además era instrumento y coartada de unos planes de mayor alcance: la ocupación militar de España, ya que el tratado permitía, sancionando una situación ya de hecho, la libre entrada y acantonamiento de las tropas francesas en territorio español como paso hacia Portugal. En un mes el ejército francés, al mando del general Junot, entraba en Lisboa, y el príncipe regente Juan de Braganza huía a Brasil.

La alianza con Francia desde 1796 y su correlato bélico consumió la inmensa mayoría de los recursos disponibles. La hacienda estatal, siempre maltrecha en sus vías de alimentación, contemplaba con inquietud la merma de ingresos y el deterioro del comercio con los territorios americanos. Así la crisis financiera de la monarquía amenazaba con una reordenación del sistema de impuestos que afectaría a las clases privilegiadas. Paradójicamente cuando el discurso reformista de la época de Carlos III se había apagado, el cúmulo de circunstancias adversas hacía más visibles las limitaciones del Antiguo Régimen y la necesidad de reformas en profundidad. La desamortización de los bienes eclesiásticos, antecedente de la que posteriormente realizara Mendizábal, fue entendida como el primer episodio de una cadena de reformas. Las elites tradicionales habían visto empequeñecidas sus atribuciones, poderes y posiciones en la corte por el control que ejercían Godoy y su camarilla. Un sector de estas elites buscó el apoyo del príncipe de Asturias, Fernando, como alternativa a Carlos IV y Godoy.

Estas tensiones políticas, con nudo en Palacio, fueron adquiriendo mayores dimensiones, mezclándose con la política internacional para hacer crisis en la conjura de El Escorial en 1807, y en el motín de Aranjuez de 1808. Ambos episodios son una especie de revuelta de privilegiados. La conjura de El Escorial, que intentaba situar a Fernando en el trono, acabó en fracaso, con el perdón del monarca para su hijo y el destierro de los implicados de una camarilla cuyas cabezas visibles eran el influyente clérigo Escoiquiz y los duques de San Carlos y del Infantado. El siguiente intento fue el motín de Aranjuez, la noche del 17 de marzo de 1808, esta vez adobado con una proyección popular que expresaba el descontento por la mayor actividad de las tropas francesas. Una proclama de Carlos IV el 16 de marzo, con el fin de tranquilizar los ánimos, insistía en la actitud amistosa y de colaboración de los franceses, a la par que desmentía el presunto viaje de la familia real a Andalucía para embarcar hacia América. Esta vez el éxito de la camarilla fernandina fue concluyente: la destitución de Godoy y la renuncia a la corona de Carlos IV el 19 de marzo, a favor del príncipe Fernando. No por ello la crisis política y dinástica quedó cerrada.

En efecto, el 23 de marzo el general Murat, lugarteniente del emperador en España, entraba en Madrid. En la doble estrategia de Napoleón, la parte militar parecía concluida. Faltaba culminar la vertiente política, cuyo fin último suponía el cambio de dinastía. El escenario fue la ciudad francesa de Bayona. Allí acudieron Godoy, Carlos IV y Fernando VII buscando la protección del emperador. Durante los diez primeros días de mayo se sucedieron las abdicaciones de Bayona, en una ambientación humillante de conflicto de la familia real española ante Napoleón. La Corona pasó vertiginosamente por varias manos: Fernando VII retrotrae a Carlos IV, éste abdica a favor de Napoleón, quien a su vez eligió a su hermano Luis como rey, pero éste rechazó el ofrecimiento. La Corona acabó en el primogénito de los Bonaparte, José, quien después de muchas dudas la aceptó, el día 6 de junio. José I era el nuevo monarca de un país que así se incluía e la red endogámica-familiar de estados satélites que el emperador había diseñado para Europa.


ANTECEDENTES
El desarrollo de la guerra continental, hizo que Napoleón pensara que la mejor manera de vencer a Inglaterra, era someterla, a un bloqueo comercial. Con este motivo, se planteó apoderarse de Portugal, aliado de Inglaterra, ya que mantenía con йsta relaciones comerciales.

En esta época, Carlos IV tenнa en mente, conseguir la unidad ibérica, lo que hace que España, también esté interesada en el país luso.

Así que los dos países deciden unirse, para atacar y apoderarse de Portugal. Esta unión se oficializa en el Tratado de Fontainebleau.

Como consecuencia de este tratado, las tropas francesas penetran en España, con el consentimiento de nuestros dirigentes. Con lo que Napoleón se encuentra el camino libre, para apoderarse de España.

Es el propio Godoy el que acabу descubriendo, aunque tarde, las verdaderas intenciones de Napoleón. La idea del favorito, era trasladar a la familia real hasta Sevilla, para partir desde allí hacia América. Pero el viaje se vio interrumpido por el conocido Motín de Aranjuez. Sublevaciуn provocada por la alta nobleza, contraria a Godoy, que concluyу en la abdicación de Carlos IV en su hijo Fernando.

La irregular forma en la que Fernando VII accedió al trono, y el tramado de la política española en tiempos de Godoy, hizo que el nuevo rey no pudiera ejercer su poder, sin la aprobaciуn de Napoleón. Buscando el consentimiento de Bonaparte, accede a encontrarse con él en Bayona.

Tras la reuniуn, Fernando se ve obligado a devolver la corona a su padre, y éste a su vez se la cede a Napoleón. El emperador, culmina el proceso nombrando rey de España a su hermano José Bonaparte.

Mientras, la hostilidad hacia el ejército invasor, iba en aumento, lo que provoca el levantamiento popular del 2 de mayo en Madrid. A la vez, la noticia de los hechos de Bayona desencadenу la insurrección en todo el territorio libre de franceses.

^ LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA

El alzamiento contra los franceses dará comienzo cuando el pueblo de Madrid, envalentonado por los heroicos oficiales del Parque de Artillería de Monteleón se alcen en armas y luchen hasta la muerte por defender su patria de la invasión extranjera. El pueblo de Madrid, se alzara contra el invasor motivado por la arenga del alcalde de Mostoles; ¡¡¡“Españoles la Patria esta en peligro, acudid a defenderla”!!! y como no iban a acudir los hombres; si las mujeres y los niños luchaban con valentía defendiendo el honor de España por las calles de Madrid, teñida con la sangre de cientos de valientes españoles. Miles de madrileños se sumaron a ese grito, y por toda España corrió la llamada al alzamiento contra el invasor. Lo más curioso de la Guerra de la Independencia es que la declaración de guerra a los franceses y la proclama de alzamiento no la realizó ningún alto dignatario del Estado, ni del Consejo de Castilla, o de la Junta de Gobierno; La proclama la hizo Andrés Torrejón Alcalde de Móstoles.  Los seis años que transcurrieron entre 1808 y 1814 se encuentran entre los más importantes de nuestra historia; ya que de ellos, para lo bueno o para lo malo nació la España Contemporánea.
^ SITUACIÓN DE ESPAÑA ANTES DE LA GUERRA

 

En 1808; España tenía unos 10 millones de habitantes y aunque se encontraba lejos de los casi treinta millones de los que habitaban Francia; su población era ligeramente mayor que la de Inglaterra; sin embargo, a raíz de su progresiva industrialización, estaba aumentando a gran velocidad. La escasez de ciudades era realmente importante –Madrid apenas sobrepasaba los 200.000 habitantes, frente a los 700.000 de París o los 900.000 de Londres—Esto significaba la ausencia de masas de obreros y proletarios que comenzaban a ser frecuentes en las urbes del Reino Unido y Francia y configuraban una sociedad muy diferente a la española, que era típicamente rural. La estructura de la población en los tres estados clásicos del Antiguo Régimen produciría también notables diferencias con los británicos y los franceses. Algo más de 400.000 personas pertenecían a la nobleza  - 119 grandes títulos de Grande de España y otros 535 títulos diferentes— otros casi 200.000 eran miembros del clero, un nivel altísimo— y el resto, el pueblo llano. La posesión de la tierra cultivable o productiva era muy desigual, puesto que los nobles eran propietarios del 51,38% y la Iglesia del 16,50%. Por otra parte, las rentas de la Iglesia se repartían de una manera muy desigual entre sus miembros  --un cura de un pueblo pequeño apenas alcanzaba los 600 reales, en tanto un obispo podía ganar fácilmente los 800.000 reales--   y algo parecido ocurría con la nobleza. La sede Primada de Toledo gozaba de 3.500.000 reales al año y un obrero español especializado de una gran ciudad, cobraba en torno a los 2.000 reales.

 
^ EL INICIO DE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA

La guerra que emprende España contra Napoleón para defender su independencia comprende también dos procesos que se entretejen con aquella: se trata, por una parte, de las diferencias tentativas que se emprenden para dar al país una nueva fisonomía política, tras el evidente deterioro de la monarquía de la Ilustración, intentos en las cuales adquiere protagonismo la clase media baja, junto con el pueblo, porque el descrédito del sistema anterior ha perjudicado a las elites hasta entonces gobernantes; y, por otro lado, salen a la luz también tensiones sociales causadas por el régimen económico implantado por la burguesía industrial, del cual son correlativas la inflación, la aglomeración proletaria en las ciudades y las malas condiciones de vida que padece en ellas las clases obreras.


Aranjuez, 17 de marzo de 1808

Estalló un motín en Aranjuez, que condujo al encarcelamiento de Godoy y a la abdicación del rey Carlos IV en su primogénito Fernando VII. Godoy empezó a desconfiar de las tropas francesas, que habían penetrado en España, cuando ya era demasiado tarde para detenerlas. Entonces, convino a los reyes de que se retirraron a Andalucía para, en caso necesario pasar a América o a las Baleares. Pero el partido fernandista, compuesto por enemigos de los ilustrados, hizo correr el rumor de que Godoy pretendía destronar a Carlos IV y que temía al ejercito francés, porque llegó como aliado de Fernando VII. A pesar de que el rey desmentió que vaya a emprender un viaje( 16.3.1808), los preparativos para realizarlo prosiguían y mucha gente acudió a Aranjuez para enterarse. El conde de Montijo, disfrazado de campesino manchego y haciéndose llamar tío Pedro, rondó por los alrededores de Aranjuez, reclutando un grupo de paisanos. A la una de la madrugada del 18 de marzo, se oyó un disparo en el palacio real: es la señal del comienzo del motín. Los amotinados asaltaron el palacio de Godoy, contra quien fue el levantamiento organizado por Fernando. Oculto en el desván durante treinta y seis horas, el privado es descubierto cuando sale en busca de agua. Según el relato del conde de Toreno, Godoy era “ conocido por un centinela de guardias valonas que al instante gritó a las armas; no uso ( Godoy) de las pistolas que consigo traía, fuera cobardía o más bien desmayo con el largo padecer. Sabedor el pueblo de que se le había encontrado, se agolpó hacia su casa, y hubiere allí perecido si una partida de Guardias de Corps no le hubiese protegido a tiempo”.

El privado fue llevado a la cárcel; Fernando le perdonó la vida, a petición de los reyes, y prometió al pueblo que sería juzgado por su gestión política. El mismo día, Carlos IV convocó a sus ministros y firmó su abdicación en su primogénito Fernando VII. Godoy alegó que el motín es organizado por algunos nobles, apoyados por “ las jaurías de lacayos, de cocheros, galopines y chusma advenediza…asalariada”, pero tiene gran eco popular.

Madrid, 2 y 3 de mayo de 1808

El primer episodio de la guerra de la Independencia - la conocida revuelta del 2 de mayo en Madrid - contiene precisamente este doble aspecto de enfrentamiento con las tropas francesas y rechazo de las autoridades españolas que trataban de mantener el orden extremo de la capital. Es también denotar que las figuras militares que se distinguieron heroicamente en aquellos hechos son - como los capitanes Daoiz y Velarde y el teniente Ruiz- de rango relativamente modesto, puesto que los superiores transigen claramente con la ocupación francesa, fingidamente amistosa, y con el gobierno español del momento. La significación del 2 de mayo es simplemente en la ruptura simbólica de la falsa normalidad existente y en difundir por España entera el ejemplo de la rebelión armada contra ella. Por lo demás, la revuelta es sangrientamente reprimida y en Madrid y en las ciudades importantes del país continuo sin dificultades el mando de las autoridades afrancesadas - salvo casos concretos como los de Zaragoza y Gerona -, y los independentistas han de lanzarse al campo para batir a los invasores mediante la táctica de guerrillas, que permite al pueblo llano un protagonismo militar que sentará precedentes en el futuro.

Los fusilamientos del 3 de mayo

El levantamiento del pueblo madrileño el 2 de mayo de 1808, que produjo los fusilamientos de los sublevados ese mismo día y durante la mañana del día siguiente, marcó el inicio de la guerra de la Independencia española. Contagiadas del espíritu de resistencia alentado desde Madrid, diversas Juntas Provinciales se fueron constituyendo con el fin de dotar al país de un entorno institucional legítimo. Goya plasmó de forma dramática estos acontecimientos en su obra El 3 de mayo de 1808: los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío (1814, Museo del Prado, Madrid).


Bayona, 5 de mayo de 1808

Carlos IV firma un convenio privado con Napoleón, por el que renuncia a la corona de España a favor del emperador de Francia. Tras el motín de Aranjuez ( 17-19.3.1808), Fernando VII traslada la corte a Madrid ( 24 de marzo) e intenta ser reconocido como nuevo monarca. Causa sorpresa la actitud del embajador francés Beauharnais, que evita cualquier gesto que suponga el reconocimiento del nuevo rey de España. También el mariscal Murat- llegado a Madrid el 23 de marzo de 1808- se niega a reconocer a fernando VII como rey y rechaza las credenciales del príncipe de Masserano, nombrado embajador ante Napoleón. Solicitada medición de este en las discordias de la familia real española, ordena atraer a todos sus miembros a Bayona, para realizar su plan de expulsarlos de España. Bonaparte hace saber a Fernando VII que su reconociendo como rey de España depende de la confianza que deposite en sus manos y le promete un enlace con un princesa napoleónica. Así convencido, Fernando VII crea ( 14.4.1808) una junta que debe gobernar durante su ausencia de España y, a pesar de las advertencias de sus acompañantes, entra en Bayona el 20 de abril, donde le espera el emperador desde el 14 de abril. Pronto se da cuenta de que Napoléon quiere destronar a los Borbones de España, pero se encuentra prisionero en territorio francés.

Diez días más tarde, llega a Bayona Carlos IV y empieza el forcejeo para que Fernando devuelva la corona a su padre. Este accede a condición de que se haga en España y ante las cortes, a lo que Napoleón se niega. El 5 de mayo llega a Bayona las noticias de lo ocurrido en España el 2 de mayo el rey se limita a firmar en Burdeos, el 12 de mayo, una proclama pidiéndole obediencia a Napoleón y confianza en el emperador, que acabaría colmándose de felicidad. Ante las amenazas de Napoleón y la presión de su padre Fernando VII devuelve la corona a Carlos IV. El mismo día, esta renuncia al trono de España a favor de Napoleón, y el 10 de mayo Fernando y toda la familia real española firman se renuncia a favor de Napoleón. Fernando VII felicita a José, el futuro sucesor de su trono, y le escribe una carta en la que manifiesta que el mismo se considera un miembro de la familia Bonaparte.
la Batalla de Bailén
Bailén supuso la primera derrota en la historia del potentísimo e invencible ejército napoleónico, la Gran Armée. El combate tuvo lugar el 19 de julio de 1808, en el se enfrentaron el cuerpo de ejército francés del general Dupont con 21.000 soldados, frente al ejército español del general Castaños, con 24.000 efectivos. Las fuerzas españolas estaban compuestas por tres divisiones y una división volante de reserva (ver anexo 3).  Los franceses fueron derrotados, tuvieron 1.500 muertos, 3.000 heridos se hicieron más de 17.000 prisioneros. El ejército español tan sólo tuvo 189 muertos y 567 heridos. La Batalla de Bailén, desde el punto de vista puramente militar, demostró a los generales españoles como vencer a los franceses. Aquella batalla representó que Napoleón no era invencible y que sus ejércitos podían ser derrotados en el campo de batalla. Bailén fue un triunfo del Real Ejército heredado de la Ilustración, con sus virtudes y defectos; apoyado por miles de campesinos, comerciantes y artesanos. Los franceses fueron derrotados, y las consecuencias fueron que Dupont y sus oficiales fueron puestos en libertad pero tuvieron que marchar a Francia. No tuvieron tanta suerte sus soldados..los cerca de 18.000 prisioneros fueron custodiados por los españoles a la desolada isla de Cabrera. Al final de la guerra habían muerto cerca de 9.000. José I tuvo que abandonar la Corte de Madrid y dirigirse a Navarra. Esto, evidentemente enfureció a Napoleón que regresó a España con su ejército de veteranos combatientes.. unos 300.000 soldados galos ocuparon de nuevo toda España derrotando al resto de las resquebrajadas unidades militares del ejército español. Napoleón volvió a poner en el Trono a José y mantuvo en España a una potente fuerza militar para consolidar la Corona de José I.
10 de Noviembre 1808. BATALLA DE ESPINOSA
El general Blake peleó todavía en Güeñes el 7 con sus 1Є y 2Є Divisiones y la de Vanguardia, después de la acción de Valmaseda (ver 5 de noviembre); pero ante la superioridad numérica del enemigo y la falta de subsistencias, decidió aquella misma noche retirarse definitivamente desde sus acantonamientos de Valmaseda, Sopuerta y Orrantia, efectuándolo con bastante orden el 8, no sin un nuevo y rudo combate sostenido por las fuerzas situadas en el primero de dichos puntos para proteger el movimiento, pues los franceses las acometieron con decisión; y aunque el grueso del ejército de Galicia o de la Izquierda entró en la tarde del 9 en Espinosa de los Monteros, como aquellos le acosaban de cerca, determinó el general español hacerle frente en dicho punto, a pesar de las desfavorables circunstancias en que se encontraba.

Blake situó sus tropas del modo siguiente. La División asturiana del general Acevedo (diez batallones) a la izquierda, ocupando la altura de Las Peñucas o Peñuelas; a su costado la 1Є División (siete batallones) y la de Reserva (cinco batallones), ésta detrás de aquella, a cargo de sus respectivos jefes D. Genaro Figueroa y D. Nicolás Mahy; más a la derecha, ocupando en el valle lo más abierto del terreno, el general Riquelme con la 3Є (nueve batallones), y a continuación parte de la vanguardia de Don Gabriel de Mendizábal, con seis piezas a cargo del capitán de Artillería D. Antonio Roselló, enfilando el camino de Quintana de los Prados, por donde debían presentarse los imperiales, la 2Є (Martinengo); la del Norte (ocho batallones) mandada por el conde de San Román, algo avanzada, ocupando el alto del Ataque, y cubriendo su flanco derecho la 4Є (nueve batallones) bajo las órdenes de Portago, que apoyaba este costado en el río Trueba. Las posiciones eran excelentes y bien elegidas, y la fuerza de los españoles escasamente de 21.000 combatientes.

El mariscal Victor, que se había unido en Valmaseda al mariscal Lefebvre, se separó de éste en La Naya para seguir tras de los nuestros, mientras el segundo se dirigía a Villarcayo, deseosos de acabar entre ambos con Blake, ya que tenían el encargo del emperador de frapper ferme (según Gómez de Arteche); y a la una de la tarde del 10 se dejó ver la vanguardia imperial, compuesta de la división Villatte, desembocando del pueblo de Quintana. Esta atacó sin demora, ni esperar la llegada de las divisiones Ruffín y Lapisse que le seguían, acometiendo sobre la marcha nuestra derecha la brigada Puthod, al paso que la otra brigada mantenía en jaque el centro e izquierda. Los franceses ganaron fácilmente el bosque que había a la diestra de la línea española, rechazando las avanzadas de la División del Norte; pero cuando, saliendo del arbolado, trataron de conquistar el alto del Ataque, todos sus esfuerzos se estrellaron ante el brío con que los defendieron la posición los regimientos de la Princesa y Zamora, dando brillantes y repetidas cargas a la bayoneta para contener el empuje de sus valientes adversarios. Las otras dos divisiones enemigas apoyaron a su llegada el ataque emprendido; mas a pesar de todo, reforzada la División del Norte por el general Blake, que viendo el peligro que corría, acudió personalmente al sitio del combate con la 3Є División y parte de la reserva, ele enemigo fue siempre rechazado, terminando la pelea a la caída de la tarde con una carga general de nuestras tropas, que obligó a retroceder a los franceses hasta el bosque, bajo los solemnes y victoriosos acordes de las músicas de todos los regimientos que defendían la posición. Esta primera parte de la batalla, tan favorable a los españoles, costó a los contrarios más de 2.000 bajas; pero aquellos pagaron su triunfo con la pérdida de dos de sus mejores jefes: el brigadier-coronel de la Princesa D. Joaquín Miranda y Gayoso, conde de San Román y marqués de Santa María del Villar, herido mortalmente en una ingle al dar una carga a la cabeza de su regimiento (Transportado en un carro de municiones a Cervatos, tuvo al día siguiente que internarse en la sierra huyendo de los franceses, y falleció tres días después en el pueblo de Suco, en cuya iglesia fue sepultado. Su espada se conserva en el Museo de Artillería, bajo el número 1.909), y el brigadier de la Armada D. Francisco Riquelme, muerto también al dirigir los ataques de la 3Є división, de la que formaban parte los batallones de Marina, que se distinguieron notablemente.

Blake estuvo ya poco acertado. Su gente llevaba algunos días sufriendo toda clase de privaciones; y continuando sin recurso alguno, pues los vecinos de los pueblos inmediatos habían huido todos, espantados de los horrores de la guerra, sin dejar tras de sí más que miseria y hambre, ni aun los heridos pudieron recibir el más pequeño alimento; por otra parte, los franceses, superiores en número, pues pasaban de 25.000, no era presumible desistiesen de su propósito con sólo el descalabro parcial que habían sufrido, pudiendo además ser apoyados por las tropas de Lefebvre, no muy distantes. El general español habría obrado pues con gran cordura levantando por la noche el campo sigilosamente para emprender la retirada a Reinosa, y el no hacerlo así fue causa de la derrota que sobrevino el siguiente día.

Reforzada nuestra derecha, y las tropas restantes de la línea en los mismos puestos que ocupaban la víspera, renovaron los franceses el combate en la mañana del 11, dirigiendo ahora sus esfuerzos a la izquierda española, que consideraban, y era efectivamente, la llave de la posición. Encargóse del ataque la brigada Maison, de la división Lappisse, que embistió con gran arrojo a la División asturiana. Esta rechazó al principio la acometida con sus descargas cerradas; mas observando el enemigo el influjo que ejercían algunos jefes en las bisoñas tropas que con tanta serenidad peleaban, hizo adelantar con sus guerrillas tiradores escogidos, y bien pronto cayo muerto de su caballo el mariscal de campo D. Gregorio Quirós, traspasado de dos balazos, y heridos el mismo D. Vicente María de Acevedo ( Alcanzado después un convoy de heridos por los jinetes del mariscal Soult, fueron muchos de ellos inhumanamente rematados. Tuvo tan desgraciada suerte el mariscal de campo D. Vicente M. de Acevedo, muerto a sablazos dentro del coche en que iba, a pesar de las súplicas de su ayudante el capitán D. Rafael del Riego, que quedaría prisionero y enviado a Francia ), comandante general de la División, el jefe de Escuadra D. Cayetano Valdés y otros distinguidos oficiales como D. Joaquín Escario y D. José Peón. Los franceses consiguieron así su objeto, pues los asturianos, viéndose privados de jefe tan querido y que tanta confianza les merecía, desmayaron y cedieron, pudiendo el enemigo coronar en breves momentos las alturas de la izquierda. Entonces Blake ordenó la retirada a Reinosa, pues el centro y derecha estaban amenazados de ser envueltos, y habían empezado también a ciar inquietos por tener a su flanco y al frente al enemigo, que avanzó con sus acostumbrada diligencia, por lo cual hubo que abandonar en el paso del río Trueba las seis piezas de Roselló, quien había protegido hasta aquel instante el movimiento de la reserva de Mahy. El desorden fue ya general y la dispersión completa, en términos que no se llegaron a reunir en Reinosa más de 12.000 hombres; sin embargo, el número de muertos (Contáronse entre ellos los oficiales de Ingenieros, capitán D. Juan Francisco Azpiroz y el teniente D. Dionisio López.), heridos y prisioneros no fue de consideración por la prontitud con que abandonaron el campo las tropas de Blake. Distinguióse en la confusión de la derrota el sargento de Hibernia D. Ildefonso Gil, que salvó la bandera coronela de su regimiento, arrebatándola de las manos de los franceses cuando ya se vanagloriaban con dicho trofeo. (Para conmemorar este hecho de armas se creo una Cruz de distinción semejante a la de Albuera con sólo la diferencia del nombre y cinta, que era de color rojo, con filetes en los cantos y lema: "Fernando VII. Espinosa" )

No paró aquí la desgracia del ejército de Galicia. El mariscal Soult, apenas hubo derrotado
En 1808; Los ejércitos franceses se enfrentaron a los españoles en las batallas de Gamonal, Tudela, Somosierra, Espinosa y el Bruch, y llevaron a cabo el primer sitio de Gerona y Zaragoza. Los combates que se llevaron a cabo en los sitios de Zaragoza y Gerona, parecían más bien epopeyas de la Primera o Segunda Guerra Mundial, (Verdún, Stalingrado, o Montecassino) que de combates de las Guerras Napoleónicas del siglo XIX. Los combates calle por calle, casa por casa, cuerpo a cuerpo, con bayonetas, azadas, machetes, espadas..y toda clase de armas imaginables de la época, en las que los hombres murieron a miles por salvar un ciudad española. La estrategia llevada a cabo fue errónea desde el punto de vista militar; Palafox, considerado por muchos un militar mediocre en busca de fama..sacrifico a  miles de soldados regulares y paisanos reservistas de la milicia atrincherados dentro de una ciudad, que acabó por convertirse en un matadero. En Zaragoza murieron más de 50.000 defensores, dejando sin fuerzas militares a Aragón, con tan sólo 4.000 soldados para combatir a los franceses. Los cuales habían tenido más de 10.000 bajas en la toma de la ciudad de Zaragoza. En Gerona, paso algo similar, aunque la ciudad estaba bajo el mando de un competente y eficaz militar, el general Álvarez de Castro, el cual resistió la embestida de las tropas francesas, que sufrieron la perdida de cerca de 15.000 hombres. La Inmortal Gerona sufrió la perdida de 11.000 defensores. Miles de vidas se perdieron inútilmente. Quizá en campo abierto, las filas españolas, ahora aglutinadas no por los soldados regulares heredados del ejército de la Ilustración, sino por una amalgama de comerciantes, artesanos y campesinos..faltos de preparación militar y de armas, los cuales difícilmente hubieran podido resistir la carga de la caballería pesada francesa y de su artillería. Quizá Zaragoza y Gerona, en sus errores, costaron la vida a miles de españoles, pero también desgastaron a los ejércitos franceses, poco acostumbrados a este tipo de lucha de guerrilla urbana. En Gamonal y Espinosa de los Monteros se había destruido por completo la estructura defensiva del ejército español en apenas un mes. 1811, fue un año de lamentables y catastróficas derrotas para el ejército español y sus aliados en la Península; sin olvidarnos de la toma por las tropas imperiales francesas de Tarragona, Tortosa, Sagunto o Valencia..donde las tropas Imperiales capturaron la ciudad y con ella a unos 20.000 defensores, 350 cañones y 21 estandartes y banderas daban fe al triunfo obtenido por los ejércitos de Napoleón en Levante. El último ejército en campaña español que podía hacer frente a los franceses había sido derrotado al capturarse la ciudad de Valencia. Tarragona, también fue otro desastre, en la ciudad murieron durante el sitio 15.000 defensores frente a tan sólo 1.000 franceses. En Tortosa, los franceses tomaron la ciudad tras aplastar la resistencia de sus más de 7.000 defensores. Los desastres no vinieron solos, y evidentemente la tragedia de Extremadura, aún fue peor; El triunfo de Soult había sido asombroso y demostraba una y otra vez, la inmensa superioridad táctica y técnica de los ejércitos franceses sobre los españoles, para desgracia de nuestra nación. En apenas dos meses el mariscal Soult había destruido el ejército español de Extremadura con casi 20.000 soldados, destruyendo la capacidad operativa de nuestro ejército en campaña, y capturando Olivenza y Badajoz, dos importantes plazas que aseguraban la frontera con Portugal.

La defensa de Madrid estaba dirigida por los generales Morla,  De la Vega y el duque de Castellar. La capital se rindió el 3 de diciembre de 1808; Desde su Cuartel General en Chamartin, Napoleón emitió cuatro decretos para acabar de una vez por todas con el “problema” español: 1) Eliminar los derechos feudales; 2) Suprimir la Inquisición; 3) Reducir el número de conventos y monasterios y 4) Suprimir las aduanas internas. Es muy difícil que Napoleón pudiese atraserse las simpatías del pueblo español; principalmente porque desde el 2 de mayo había corrido mucha sangre y las tropas imperiales habían provocado demasiados desmanes, violaciones y asesinatos de mujeres y niños indefensos; saqueos de ciudades y poblaciones, sin olvidarnos de los indiscriminados incendios en las iglesias.

En España combatieron unos 70 regimientos franceses; de los cuales 35 eran de caballería “^ Húsares, Dragones, Coraceros, Lanceros y Cazadores” Cada regimiento francés tenía cuatro batallones y uno en deposito de reserva, incluyendo una compañía de granaderos y otra de “Voltigueurs” unidades de “elite” del ejército francés, más cuatro compañías “centrales” carabineros y cazadores, que eran la “elite” de la caballería napoleónica. En el ejército francés combatieron soldados de diversas nacionalidades, eran realmente el embrión del futuro Ejército Europeo. En ellos combatieron Regimientos de Hesse, Baden, Baviera, Wurttemberg, Hannover, Westfalia, incorporados en la Confederación del Rin, establecida por Napoleón en 1806. Sin olvidarnos de los mejores soldados que combatieron con los franceses la caballería de los “Lanceros”del Vístula, soldados polacos del Ducado de Varsovia, aliados de Napoleón y la mejor caballería de Europa; incluyendo a holandeses, italianos, españoles, irlandeses, daneses, flamencos, a prisioneros prusianos, rusos y austriacos. Y finalmente a los voluntarios suizos de los Regimientos del Príncipe de Neuchentel y de Isembourg. Las tropas que combatieron en España a principios de 1808, antes de la derrota de Bailén fueron los Cazadores de Montaña, la Guardia Nacional, Batallones de Gendarmes, la Guardia de París (policías reclutados en la Ille de France), fusileros y compañías centrales (carabineros y cazadores) en resumidas cuentas tropas poco experimentadas.

Cuando estalló la Guerra de la Independencia, había dos ejércitos en España; el que existía al comenzar la guerra, heredado de la Ilustración y el que se formo durante la misma. La infantería contaba en 1808 con 35 regimientos de línea de tres batallones de cuatro compañías de las cuales una era de granaderos. Había entre ellos –tres regimientos irlandeses, uno napolitano y seis suizos--  La infantería ligera estaba dotada de doce batallones se seis compañías de 200 hombres. Había cuarenta y tres batallones de milicias de 600 hombres cada uno y cuatro regimientos provinciales de granaderos de 1.600 hombres divididos en dos batallones. Por último, la caballería estaba formada en 1808 por 12 regimientos, que aumentaron en 1814 a 16. La escasez de monturas en el ejército español, la falta de hombres preparados y las constantes reformas de Diego Godoy, hermano del valido e Inspector General de la Caballería, que llevó a cabo diversas reformas del cuerpo de caballería entre 1802 y 1805 condujeron a que la Caballería fueses el arma menos eficaz del ejército español; con ello nuestra caballería pudo llegar a realizar cargas al estilo de la caballería rusa, francesa, prusiana o austriaca. Cuando comenzó la guerra, había en España 9.000 caballos disponibles para 15.000 jinetes, destacando el caso del Regimiento de la Reina, que disponía de 202 caballos para 667 jinetes.

Los ejércitos españoles prácticamente habían dejado de existir, las unidades dispersadas se unieron a la guerrilla. En España se llevo a cabo un tipo de lucha a la que los franceses no estaban acostumbrados...sus ejércitos se batían en campo abierto a otros ejércitos en las mismas condiciones que exigían los reglamentos de la guerra. Pero en España se encontraron con una guerra a la que no supieron vencer. Como dijo el coronel William Travis, al frente de los tejanos que luchaban en la Misión española de El Alamo el 2 de marzo de 1837; “Los hombres que luchan por su patria, luchan por si mismos, y como tal es un patriotismo egoísta e inteligente” Los españoles que lucharon y murieron entre 1808 y 1814, también combatieron por su patria y por si mismos, para expulsar a un ejército invasor que sojuzgaba a España.

En España combatieron 54 regimientos británicos; de los cuales 28 eran de caballería; seis regimientos de Dragones, tres de la Guardia Real, cuatro de Húsares y ocho de Dragones Ligeros. Incluyendo las fuerzas extranjeras al servicio de Inglaterra. La Legión Alemana del Rey –King’s German Legión--  que contaba con infantería de línea y ligera y los Oëls Jägers de Brünswick, con sus llamativos uniformes negros y las tropas formadas por los franceses emigrados durante la Guerra Revolucionaria francesa a Inglaterra que conformaron la unidad denominada Chasseurs Britaniques.

En 1809 al constituirse la nueva Quinta Coalición Napoleón tuvo que retirarse dejando en España a tan sólo 150.000 soldados, llevando el resto a los campos de batalla europeos.  Entre 1809 y 1813 una serie de derrotas militares francesas exceptuando la expedición de José a Andalucía llevará a la derrota de los franceses en España. Evidentemente la llegada de los ejércitos ingleses de Wellington a la Península, junto con las tropas portuguesas y el reorganizado ejército español a través de la Junta Suprema Central acabarán por derrotar a los napoleónicos. Las Batallas de Albuera, Arapiles, Vitoria y San Marcial conducirán a la huida de José I de España con el resto de su ejército y un sequito de cerca de 15.000 españoles que huirán al exilio con el. En la Guerra de la Independencia hubieron infinidad de combates victorias y derrotas, pero la derrota más catastrófica del ejército español en toda sus historia militar, fue la Batalla de Ocaña; en la que el Ejército de La Mancha, bajo el mando del general Areizaga con unos 54.000 soldados (48.000 de infantería y 6.000 de caballería) fue aniquilado por un ejército francés de menos de 30.000 hombres. Los franceses capturaron a unos 15.000 soldados, que fueron paseados por Madrid, para dar una lección a los madrileños, de esa manera el pueblo español se lo pensaría dos veces a la hora de levantar un ejército contra su nuevo (Rey José I?) y el Emperador Napoleón. Que era en realidad el que gobernaba España, mientras sus generales hacían y deshacían como si de reyes de taifas se trataran. Ocaña, se convirtió en la catástrofe militar más importante de un ejército español en un campo de batalla. Hay otro aspecto importante a destacar de la Guerra de la Independencia, “La Guerrilla”, la cual no fue decisiva en la victoria contra los franceses pero ayudo a ganar la guerra. La guerrilla nació como fruto de las incapacidades de las unidades regulares del ejército español ya muy mermadas en la disponibilidad de poder enfrentarse al 100% y conseguir una victoria decisiva contra las fuerzas enemigas invasoras. Al verse derrotados en continuas batallas contra los franceses y con la ruptura del dispositivo de defensa tras las campañas militares de 1809 obligaron a la población española a combatir de la única forma posible; “La Guerrilla”. El combate llevado a cabo con esta estratagema de guerrilleros fue en cierta manera una alternativa a las batallas a campo abierto, donde la superioridad enemiga era aplastante. Los guerrilleros no podían enfrentarse a las líneas de fusilería francesa, apoyada por su amplia artillería y su caballería pesada por los flacos a campo abierto, ya que hubiesen sido barridos en una sola batalla. A los españoles, tan sólo les quedaba un única opción, militarizar las partidas guerrilleras, bajo el mando de cuadros de oficiales regulares del ejército y apoyadas por la intendencia británica; en armas, equipos, caballos, utensilios, comida, viveres y uniformes..como el fue el caso del Regimiento de Caballería de Almansa que fue creado íntegramente por Inglaterra. En 1810, el ejército francés requirió a más de 50.000 soldados para combatir a la guerrilla, lo que reducía a los ejércitos franceses en campaña contra los ejércitos de la coalición hispano-anglo-portuguesa. Las guerrillas sirvieron para inmovilizar en el terreno a miles de soldados imperiales, aunque no fueron  quienes vencieron a las tropas de Napoleón, ayudaron a los generales españoles e ingleses a derrotar a las tropas invasoras. De los diferentes intentos de calcular las bajas de los franceses los generales Marbot, Lumière y Bigorré; cifran las bajas en unos 100 muertos diarios, lo que daría un total de 180.000 hombres muertos y heridos, una cifra quizá muy exagerada. Aunque existen otros cálculos del general Lumière de Corvey que estiman las bajas de los soldados franceses en España entre 6.000 y 8.000 muertos al mes, lo que daría una cifra cercana a las 500.000 bajas. inesperado, en su guerra contra Francia.

Aquello comportará la invasión de los ejércitos de la coalición hispano-anglo-portuguesa de Francia y el posterior Tratado de Valençay en 1813, que conllevaría el regreso de Fernando VII a España y el fin de la guerra. Una guerra que había causado cientos de miles de muertes y la agonía de una nación y su Imperio, España entraba en declive, y aquella nación maltrecha y agonizante se encaminaba hacia un siglo muy turbulento de guerras civiles, cambios de gobierno, perdida de las colonias de ultramar, golpes de estado, la caída de la monarquía y la proclamación de una República. El desastre de la Guerra de la Independencia no había hecho más que desatar la caja de Pandora y las revueltas y enfrentamientos en España marcarían el destino de nuestra pésima historia durante más de un siglo y medio, hasta el final de la Guerra Civil 1936-1939. España había necesitado su Ejército para devolver a su pueblo, la ansiada Paz y tranquilidad, el trabajo y el honor robado a sus hogares por los ejércitos franceses de ocupación. Por ello la Patria, tiene el derecho de exigirnos a todos: sacrificios, desvelos y hasta la propia vida. Por ello no hay que olvidar que la indisoluble Unidad de la Nación Española, patria común e indivisible de todos los espanoles, fundamente la PAZ, evitando tragicos enfrentamientos, las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejercito de Tierra, la Armada y el Ejercito del Aire, tienen como mision garantizar la soberania e independencia de Espana, defender su unidad e integridad territorial y el ordenamiento constitucional. En conclusion y para finalizar esta reflexion... tienen que ser conscientes y dignos de antepasados que tanta sangre derramaron sin pedir nada a cambio..cuando la Patria en peligro les reclamo, y como tal entregaron sus vidas en las gestas mas heroicas de historia de los espanoles. Y como colofon final deben preguntarse, ¿Que es, pues el Ejercito? El Ejercito son todos los espanoles, unidos y organizados en defensa de la Patria. Como dijo el coronel de infanteria Siforiano Moon Izquierdo; Es la suma de las voluntades de ¡VENCER! Para la salvaguardia de lo permanente.

Conclución

La valoración historiográfica de la "Guerra de la Independencia" es unanime: constituye un hecho histórico fundamental en el nacimiento de la España contemporanea. Ya desde el siglo XIX, a partir de la obra del Conde de Toreno (1835), todos los historiadores han considerado a esta guerra como un fenómeno complejo. Fue, a la vez, levantamiento, guerra y revolución, tres facetas de un mismo proceso que, como afirma el profesor Josep Fontana, no pueden aislarse para estudiarlas separadamente.

Como levantamiento constituyó el aglutinante de la mayoría de los estratos sociales y territorios de la nación española contra el ejército invasor de Napoleón y el "gobierno intruso" de su hermano José Bonaparte. En cuanto hecho bélico fue el crisol de hechos heróicos y, también, la oportunidad de muchos desaprensivos para alcanzar medros económicos. Como revolución motivo tales cambios en la concepción político-administrativa del estado y, sobre todo, en la mentalidad social de los espanoles, que nada fue ya igual a partir de 1814.

La "Guerra de la Independencia" fue un fenómeno que, además, afecto hasta el último rincón de España. ¿Como vivió o, mejor dicho, como padeció la comarca de Campoo (Reinosa y su partido) los avatares de este acontecimiento histórico?

La reconstrucción de ese período convulsivo no resulta facil. Es como si trataramos de reconstruir un monumento arquitectónico del pasado y nos faltasen gran parte de sus piedras originales. En efecto, las fuentes documentales contemporaneas mas directas (actas del ayuntamiento de Reinosa y la Merindad de Campoo) desaparecieron con el incendio que destruyó la casa consistorial de Reinosa en 1932. Los archivos concejiles de la zona no conservan documentación específica sobre el tema y los fondos de los ayuntamientos constitucionales, antecesores de los actuales, son posteriores a ese período histórico. Por si fuera poco, tampoco contamos con antecedentes en los archivos de Palencia (Diputación Provincial y Archivo Histórico Provincial), Intendencia de la que dependia Campoo en aquella época. Solo nos resta recurrir, por tanto, a los datos suministrados por los "protocolos notariales" contemporaneos de Reinosa, Merindad de Campoo, Marquesado de Argueso y Valderredible, conservados en el Archivo Histórico Provincial de Cantabria, en Santander, y a la historiografía, general y particular, existente.


Referencias literarias

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3. Локтев, С.П. Пособие по страноведению Испании. – Пятигорск, 1997 г.

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5. Ferdinando García Cortázar. Historia de España. – Barcelona, “Planeta”, 2002

6. Javier Albert Guitiérrez. Historia de España. – Madrid: “Sopena”, 1983

7. Muriel, Andrés; “Historia de Carlos IV” - Madrid, 1959.

8. Roux, George; “La guerra napoleónica en España”, Madrid, 1971.

9. Ferrer, J; Arostegui, J; Perez S; Bahamonde A; Toro J; “Crisis del Antiguo Régimen, de Carlos IV a Isabel II”, Historia 16, Madrid, 1982.

10. Madol, H. R.; “Godoy. El primer dictador de nuestro tiempo”, Madrid, 1966.


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